Reflexiones feministas sobre Habitat III

En julio nos invitaron a participar en el Congreso Contested Cities en Madrid, a la mesa “Una deconstrucción radical del proceso ONU-Habitat III: elaborando una nueva agenda urbana alternativa”.

En el marco de esta mesa hicimos algunas reflexiones sobre Habitat III desde nuestro posicionamiento como urbanistas feministas. Aquí van algunos apuntes:

Primero de todo reflexionar sobre quién toma las decisiones urbanas y cómo se toman, qué experiencias se priorizan y qué valores y jerarquías se intentan mantener en la toma de decisiones.

También es imprescindible problematizar el hecho de que las desigualdades se tratan como un tema parcial y no como un elemento transversal a todos los temas urbanos.

Los diferentes aspectos urbanos tienen que tratarse de una manera relacional (vivienda, espacio público, servicios urbanos, transporte) son elementos que interaccionan entre sí y que están atravesados por aspectos sociales (condición socioeconómica, género, origen, etnia, identidad sexual y de género, edad..)

Es importante poner en evidencia la miseria en las ciudades del Norte. Hay una priorización en la toma de decisiones urbanas que lleva implícita una voluntada de mantener el status quo de los valores de una sociedad capitalista y patriarcal. Se habla de las chabolas, villa miseria, favelas desde una perspectiva victimizadora y paternalista sin hacer un análisis crítico de cuáles son las condiciones materiales que llevan a estas situaciones y tampoco se visibiliza la miseria de las ciudades del norte, la precariedad, las miles de personas que tienen problemas para acceder a una vivienda, o la problemática de todas aquellas que tienen una vivienda pero que las condiciones físicas de la vivienda o el edificio no le permiten ni salir a la calle por problemas de accesibilidad.

En relación a la forma urbana y las desigualdades de género, la ciudad es el escenario de múltiples desigualdades (por género, edad, condición socioeconómica…) pero la forma urbana, la manera en que se planifica y configura la ciudad reproduce estas desigualdades. Algunos elementos que contribuyen a esta reproducción son:

-La iconografía urbana con figuras masculinas estandarizadas y la representación de las mujeres en publicidad sexista en los espacios público

-Que en lugares públicos como bares, equipamientos…el cambiador para bebés esté localizado solamente en el baño de mujeres.

-El tamaño y los materiales de los elementos urbanos (bancos de metal, escalones, reposabrazos) hechos a la medida de un sujeto masculino y con un cuerpo normativo.

-Iluminación en mucha calles que va dirigida hacia los coches y no hacia las personas

-La continua segregación de los espacios y las actividades de la vida privada y la vida pública, cuando la vida cotidiana de las personas no está segmentada.

El espacio urbano es el soporte físico de nuestro día a día y los elementos urbanos (mobiliario, transporte público…) tienen que acompañar y apoyar las actividades cotidianas.

Existencia de discursos y prácticas urbanas antagónicas por parte de las instituciones cuando se hacen campañas para fomentar la convivencia entre las personas mientras que se construyen ciudades y espacios públicos siguiendo el paradigma del urbanismo preventivo o de las smart cities cuyo resultado son ciudades cada vez más asépticas, donde se impone el control social y los espacios públicos para transitar y no para estar.

Estas son algunas reflexiones de temas que consideramos imprescindibles para empezar a pensar ciudades que sean más justas.