Caminata Jane Jacobs en el barrio de la Marina

Esta séptima edición de Jane’s Walk estuvimos paseando por el barrio de La Marina de Barcelona de la mano de la Mesa de Mujeres de Marina. Ellas con mucha cura y generosidad propusieron un itinerario muy revelador para describir algunas pinceladas de las vidas de los diferentes núcleos obreros que hoy conviven con el nombre de Marina. Cómo decía Jane Jacobs, estas trazas de ciudad y el trabajo inspirador de la Mesa de Mujeres con sus inquietudes son necesarias para comprender, vivir, transformar y estimar los lugares donde vivimos.

Aquí nos dejan una muestra del que nos explicaron durante el recorrido:

El recorrido empezó en la plaza de Marina. Montse nos explicó las precarias condiciones de las mujeres del barrio a la posguerra, que tenían que hacer encaje de bolillos para cuidar de la familia y alargar al máximo los ingresos familiares (los de ellas normalmente fruto de la economía sumergida). Aún así, muchas de ellas se sumaron o encabezar algunas de las luchas vecinales capitales, y algunas mujeres también emprendieron de cariz más propiamente político y social. Explicó la huella en el barrio de la maestra Pepita Casanellas, pedagoga de Rosa Sensat y un ejemplo de entrega absoluta y briosa a la tarea de educar las clases populares en general y las niñas en particular.

En la actual isla cultural Philips, desde los Jardines de los Derechos Humanos, Mònica hizo un repaso de la historia de esta fábrica eléctrica que se instaló en el barrio a los 50, cuando La Zona Franca dejaba de ser agrícola para convertirse en industrial hasta los años 80, momento de la entrada a la UE y de la relocalització masiva de industrias. A la Philips, con un 80% de trabajadoras, las mujeres encabezaron la mayoría de luchas sindicales. Alguno de los edificios de la fábrica, que el Ayuntamiento adquirió y reconvertir en equipamientos culturales y sociales, es de las pocas muestras de la arquitectura industriales de los años 50 que restan en Barcelona.

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A las viviendas de la SEAT el Fabián nos explicó sus recuerdos como extreballador de la empresa del desarrollismo franquista. Fue fundada por la italiana FIADO, y Franco la instaló en el barrio a los 50 como agradecimiento a Mussolini por los bombardeos sobre Barcelona y por la proximidad con el Puerto. Recordó las luchas, las condiciones laborales de una empresa escandalosamente vertical y de funcionamiento cacique, el asesinato del trabajador Antonio Ruiz Villalba a manos de la policía franquista y la construcción del barrio más privilegiado (con equipamientos de todo tipos sólo para los trabajadores de la empresa) del entorno durante la dictadura: las viviendas SEAT.

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En el barrio de las Casas Baratas de Eduard Aunós, Carlos y Teresa compartieron con nosotros los recuerdos de su infancia y juventud en este barrio humilde y solidario, de casetas bajas cercadas de campos y de una fábrica, que se creó para derrocar las barracas de Montjuic, que habrían ensuciado la imagen de la ciudad a la Exposición del 29. El trabajo abnegado y diario de las mujeres era una pieza clave para la cohesión y la supervivencia económica de un barrio que puso las bases de las luchas contra los desahucios actuales en el que se denominó “la lucha de los alquileres”.

Y acabamos con una vista aérea del barrio. Subimos por el Camino del Gavilán hasta los restos del antiguo castillo de Montjuic. Allí, con el cementerio de la cantera a los pies, donde descansan los 4000 asesinatos por el franquismo, el mar de fondo y el barrio en los alrededores, Sílvia nos recordó que Marina fue un barrio marinero. La playa de Can Tunis fue, hasta su desaparición el 1967, con la ampliación del Puerto de Barcelona, el lugar de refugio de los hombres y, sobre todo, de las mujeres de un barrio que, en los miserables días de la posguerra, no disponían de muy más esbargiment y contacto con la natura que esta playa tan larga que, en palabras de Paco Candel, “casi parecía la eternidad”.

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